Profecías sobre el Desvío

Las Escrituras advirtieron mucho antes de nuestra época que llegaría el engaño religioso. La existencia de maestros, profetas o movimientos que hablan en nombre de Dios no significa automáticamente que todo lo que enseñen proceda de Él.

Por esta razón, para comprender el desvío debemos comenzar donde comienza la advertencia bíblica: en la Torá y los Profetas.

1. La Torá ya había advertido acerca del engaño religioso

Deuteronomio 13 establece un principio extraordinariamente importante. Incluso si aparece una persona realizando una señal y posteriormente intenta apartar al pueblo del camino establecido por Dios, Israel no debía seguirla.

Esto significa que una señal, un milagro, una experiencia espiritual o la popularidad de un maestro nunca pueden estar por encima de lo que Dios ya había establecido.

Deuteronomio 13:1-4

La Torá advierte que incluso cuando una señal anunciada llegue a cumplirse, si quien la realiza conduce hacia otros dioses, el pueblo no debe escucharlo. Debe permanecer siguiendo a YHWH, guardando sus mandamientos y obedeciendo su voz.

Aquí encontramos una regla fundamental para discernir cualquier enseñanza: lo posterior debe ser examinado mediante aquello que Dios reveló primero.

2. No añadir ni quitar de la Palabra

Deuteronomio 4:2

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella.”

Deuteronomio 12:32

Dios vuelve a ordenar que aquello que Él manda sea guardado sin añadirle ni quitarle.

Por tanto, el problema del desvío no comienza solamente cuando alguien abandona completamente a Dios. También puede comenzar cuando se conserva el nombre de Dios mientras se modifican sus instrucciones.

3. Los Profetas anunciaron líderes religiosos que extraviarían al pueblo

Isaías denunció una situación en la cual aquellos que debían conducir al pueblo terminaron provocando su extravío.

Isaías 9:16

“Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden.”

La advertencia es seria porque el desvío puede producirse precisamente desde posiciones de autoridad.

Tener autoridad religiosa no demuestra por sí mismo que una enseñanza sea verdadera. La enseñanza todavía debe ser examinada.

4. Jeremías también denunció a los falsos profetas

Jeremías 23:16

Jeremías advierte al pueblo que no escuche las palabras de determinados profetas porque hablaban visiones procedentes de su propio corazón y no de la boca de YHWH.

Este principio continúa siendo importante: una persona puede utilizar lenguaje religioso, hablar de Dios e incluso presentarse como su representante y, sin embargo, estar comunicando sus propias ideas.

Jeremías 23:21

Dios declara acerca de aquellos profetas: “No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban.”

El problema, por tanto, no era solamente la existencia de incredulidad. Existía también religión practicada en el nombre de Dios sin haber sido verdaderamente ordenada por Él.

5. Ezequiel advirtió acerca de pastores que se alimentaban a sí mismos

Ezequiel 34:2-4

Ezequiel denuncia a los pastores de Israel porque, en lugar de alimentar correctamente al rebaño, se alimentaban a sí mismos.

No fortalecían a la débil, no curaban adecuadamente a la enferma, no buscaban a la perdida y gobernaban con dureza.

Esta profecía establece otro criterio para reconocer el desvío: cuando el liderazgo religioso existe principalmente para beneficio del líder y no para servir al pueblo de Dios, debemos volver a examinar el camino.

6. Isaías anunció que la verdad sería buscada en la Torá

Isaías 8:20

“¡A la Torá y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.”

Este texto proporciona una medida fundamental. Isaías no dirige al pueblo hacia una institución religiosa futura como autoridad absoluta. Lo dirige nuevamente hacia la instrucción y el testimonio recibidos.

Por eso, cuando existen diferentes doctrinas, denominaciones y maestros diciendo cosas contradictorias, debemos regresar a la fuente.

7. Yeshúa también advirtió que vendría el engaño

Cuando llegamos a las palabras atribuidas a Yeshúa encontramos la misma preocupación que ya estaba presente en la Torá y los Profetas.

Mateo 24:4-5

Yeshúa comienza su advertencia diciendo: “Mirad que nadie os engañe.”

Después advierte que muchos vendrían utilizando su nombre y engañarían a muchos.

Esto resulta especialmente significativo porque el engaño anunciado no necesariamente vendría diciendo abiertamente: “Yo rechazo al Mesías.”

Podría aparecer precisamente utilizando su nombre.

8. Utilizar el nombre de Yeshúa no garantiza estar siguiendo su camino

Mateo 7:21-23

Yeshúa presenta personas que lo llaman “Señor” y aseguran haber profetizado y realizado grandes obras en su nombre.

Sin embargo, la respuesta que reciben es extremadamente seria. Yeshúa los relaciona con quienes practican la iniquidad.

El punto merece atención: estas personas no aparecen como ateos. Utilizan su nombre, realizan actividades religiosas y están convencidas de que lo sirven.

Por tanto, utilizar correctamente un nombre no sustituye la obediencia.

9. El desvío puede ocurrir mientras las personas creen estar sirviendo a Dios

Esta posiblemente sea una de las advertencias más difíciles de aceptar. El engaño religioso más peligroso no siempre consiste en abandonar abiertamente a Dios.

Puede consistir en continuar hablando de Dios mientras poco a poco se sustituyen sus caminos por tradiciones humanas.

Una generación recibe una pequeña modificación. La siguiente generación la recibe como tradición. Después de varias generaciones, aquello que comenzó como tradición puede llegar a considerarse mandamiento de Dios.

10. El Shabbat como ejemplo para examinar nuestras tradiciones

El Shabbat proporciona un ejemplo importante para este estudio. Génesis presenta el séptimo día antes de la existencia de las denominaciones religiosas posteriores.

Génesis 2:2-3

Dios terminó su obra en el séptimo día, descansó, bendijo ese día y lo santificó.

Posteriormente, el Shabbat aparece expresamente dentro de los Diez Mandamientos.

Éxodo 20:8-11

Israel recibe el mandamiento de recordar el día de Shabbat para santificarlo, y el propio relato de la creación aparece como fundamento del mandamiento.

Por eso, cuando siglos después encontramos tradiciones religiosas que atribuyen a otro día una función diferente, corresponde investigar históricamente cómo ocurrió ese desarrollo en lugar de asumir automáticamente que Dios modificó lo que anteriormente había establecido.

11. Isaías incluye al extranjero que guarda el Shabbat

Isaías 56:6-7

Isaías habla expresamente de los extranjeros que se unen a YHWH, lo sirven, aman su nombre y guardan el Shabbat sin profanarlo.

Esto es especialmente importante porque el texto no está hablando solamente del israelita de nacimiento. Incluye al extranjero que decide unirse al Dios de Israel.

El mismo capítulo declara que la casa de Dios será llamada casa de oración para todos los pueblos.

12. Yeshúa todavía habla del Shabbat al anunciar acontecimientos futuros

Mateo 24:20

Dentro de su discurso acerca de acontecimientos futuros, Yeshúa dice a sus discípulos que oren para que su huida no suceda en invierno ni en Shabbat.

Como mínimo, este pasaje demuestra que el Shabbat continuaba formando parte del mundo religioso y social presupuesto por las palabras de Yeshúa.

Si queremos afirmar algo más allá de eso, debemos demostrarlo mediante el contexto y no simplemente imponer al texto conclusiones desarrolladas posteriormente.

13. Debemos distinguir entre lo demostrado y lo que sospechamos

Al investigar el desvío histórico debemos mantener una regla muy importante: no convertir nuestras sospechas en Escritura.

Podemos demostrar que existieron controversias históricas acerca del Shabbat y el domingo. Podemos estudiar leyes imperiales, concilios, escritos antiguos y cambios ocurridos dentro del cristianismo.

Pero si no poseemos un manuscrito antiguo que demuestre que determinado versículo fue cambiado, debemos decir con claridad: “No podemos demostrar que este texto fue alterado.”

Sospechar una modificación y demostrar una modificación son dos cosas diferentes.

Esta distinción no debilita nuestra búsqueda. Al contrario, la hace más fuerte, porque nuestro propósito no es fabricar pruebas contra una religión, sino encontrar la verdad.

14. El caso de Hebreos 10:25

Un ejemplo importante es la conocida expresión: “no dejando de congregarnos”.

Este pasaje se utiliza frecuentemente en iglesias modernas para enseñar que una persona tiene obligación de asistir regularmente a las reuniones establecidas por su congregación.

Sin embargo, debemos separar lo que el texto realmente dice de las aplicaciones religiosas posteriores.

El pasaje exhorta a los creyentes a no abandonar su reunión y a animarse mutuamente. Pero el versículo, tal como ha llegado hasta nosotros, no dice: “debes asistir lunes, miércoles, viernes y domingo a una iglesia”.

Tampoco podemos afirmar únicamente a partir de Hebreos 10:25 que el autor estuviera reemplazando el Shabbat.

Si queremos investigar si aquellas reuniones estaban relacionadas con el Shabbat, debemos estudiar el contexto histórico y textual completo y compararlo con la práctica del primer siglo.

15. Una aclaración importante acerca del autor de Hebreos

Muchas iglesias tradicionalmente atribuyeron la carta a los Hebreos a Pablo. Sin embargo, el propio documento no identifica a Pablo como su autor.

Por esta razón, cuando estudiamos Hebreos 10:25 es más preciso decir “el autor de Hebreos” que afirmar como hecho que Pablo escribió esas palabras.

Esta pequeña diferencia demuestra precisamente por qué debemos distinguir entre lo que dice el texto y aquello que posteriormente se convirtió en tradición.

16. El criterio debe aplicarse también a nosotros

Sería fácil utilizar todas estas profecías solamente para señalar los errores de Roma, del catolicismo, del protestantismo o de las iglesias modernas.

Pero entonces podríamos cometer exactamente el mismo error que estamos denunciando.

Deuteronomio 13, Isaías 8, Jeremías 23 y Ezequiel 34 también deben examinarnos a nosotros.

Si una enseñanza que nosotros amamos no puede sostenerse mediante las Escrituras, también debemos estar dispuestos a corregirla.

Conclusión: regresar a la fuente

Las Escrituras advirtieron acerca del desvío mucho antes del surgimiento del catolicismo, del protestantismo o de las denominaciones modernas.

Por eso el problema fundamental no pertenece exclusivamente a una institución. Es un problema humano: sustituir poco a poco lo que Dios estableció por aquello que nosotros preferimos.

La respuesta bíblica es regresar continuamente a la fuente.

A la Torá. A los Profetas. A los Salmos. A las palabras del Mesías examinadas dentro de ese fundamento.

No debemos aceptar una enseñanza simplemente porque sea antigua, popular o pronunciada desde un púlpito. Pero tampoco debemos rechazarla simplemente porque proceda de una iglesia.

Todo debe ser examinado.

Porque buscar la verdad no significa demostrar que nuestra posición siempre tuvo razón. Significa estar dispuestos a abandonar nuestra propia posición cuando la Palabra de Dios demuestra lo contrario.